El Ministerio
de Obras Públicas (MOP) inició un plan masivo de colocación de nuevas
tapaderas de pozos y de cajas tragantes construidas con
material no reciclable, con lo que busca frenar el hurto de las tapaderas metálicas.
El robo de tapaderas de aguas
lluvias, aguas negras y los tragantes de las esquinas se volvió una práctica común en San Salvador desde hace varios años. La falta de las mismas ha causado daños en miles de vehículos que transitan por las principales calles.
"Encontramos
que la solución más apropiada era buscar un material que no tuviese ningún
atractivo para la gente que comercializa con esto. Entonces, mandamos a
fabricar 225 tapaderas, con un costo de casi $44,000 para ubicarlas en un
primer momento en sitios más críticos", dijo José Roberto Góchez, viceministro de Obras Públicas.
Durante la inspección de la sustitución de tapaderas en la 3a calle poniente, el funcionario explicó que las nuevas están hechas de concreto
polimérico de poliéster, con anillo y tapadera articulada, esto significa que no se pueden fundir como las de metal y son más difíciles de arrancar.
Aseguró que este material es resistente al tráfico. "
En la unidad de
investigación y desarrollo de la obra pública ya se hicieron las pruebas de resistencia y
las pruebas superan con mucho a las anteriores", expresó.
La jornada de colocación
de tapaderas inició el domingo 13 de octubre en la intersección de la Alameda Manuel
Enrique Araujo y calle Loma Linda, donde se restituyeron dos tapaderas de pozos
de aguas lluvias que estaban dañadas. También han colocado dos
tapaderas en bulevar Monseñor Romero.
FOTO Cortesía MOP