miércoles, 27 de julio de 2016

Siento que me robaron un recuerdo

Muchas personas tienden a guardar objetos, fotografías que le recuerdan a seres amados que físicamente ya no están en esta vida y yo no soy la excepción.

En esta era digital conservo correos, comentarios y conversaciones (chat) que tuve con mi hermano hace mucho tiempo. Cuando limpio mi correo, me detengo a pensar si borrar o no ese mensaje, porque es para mí un recuerdo de sus palabras, de su forma de hablar y siento está cerca, hablándome de nuevo; total, no los borro.

Martín tenía un emprendimiento, creó una página en facebook como todo interesado en promocionar sus productos. Como esa era su cuenta más usada, era un medio de comunicación entre nosotros.
Por motivos que no mencionaré, él falleció en la navidad de 2012. El emprendimiento lo continuaron, con el mismo nombre, pero mi interés en las publicaciones disminuyó como podrán entender.

No me fijé en qué momento el nombre de la cuenta del face fue cambiado, me lo dijo mi hermana.
Tienen todo el derecho de hacer lo que quieran, es su trabajo; pero hubiera preferido que mejor hicieran otra cuenta. No es mi asunto, lo sé; no tengo nada que ver, eso también lo sé.

Lo que sí sé es que al revisar la conversación que guardé  aparece otro nombre, un extraño que no es mi hermano, un intruso. Lo que había guardado en su memoria ya no lo es y sentí tristeza, sentí como si me hubiesen robado un recuerdo muy preciado. Lloré.

Pensé que la vida misma, los cambios del tiempo, me obligan a soltar el pasado, a dejar ir.

Quizá exagero, quizá me dirán cosas de "la vida sigue, no te clavés", "ni debería importarte", a "estas alturas eso no debería extrañarte", "recordalo como era", etc, etc, frases que buscarán dar ánimos pero que sentiré como reproches en mi corazón, porque uno nunca olvida a quienes ama.
Como un buen amigo me dijo hoy, "esas cosas las entiende solo los que lo han vivido".

Hoy me pasé de sentimental, sabrán disculpar.


viernes, 15 de julio de 2016

Construir con mayor resistencia a los sismos

La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) desarrolló la fase complementaria del curso “Construcción Sismo resistente en Latinoamérica”, como parte del apoyo brindado a la región latinoamericana en el área de prevención de desastres. En el curso participaron profesionales de Chile, Colombia, República Dominicana, México, Nicaragua, Perú, Venezuela y El Salvador.

Uno de los componentes es la transferencia de tecnología creada en el proyecto TAISHIN, ejecutado en El Salvador con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), Fundasal, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y la Universidad de El Salvador (UES), enfocado en fortalecer las viviendas sociales. En esta última, se realizó un experimento para probar la resistencia de materiales de construcción en el laboratorio de mesa inclinable de la facultad de Ingeniería y Arquitectura.

En el taller participó Hiroto Kato, del Instituto de Investigaciones de Construcción de Japón, quien señaló que se enfocan en los materiales de construcción más comunes en la región latinoamericana: el bloque de concreto y el adobe, destacando la importancia del refuerzo en las paredes para resistir los sismos.

"JICA ha tenido gran historial de trabajar con los gobiernos salvadoreños y las instituciones universitarias en el tema de sismo resistencia. Nos hemos enfocado a cómo fortalecer en el campo, en las viviendas populares o sociales, que normalmente la gente vive en una condición vulnerable en sus viviendas", dijo Hayato Nakaura, asesor formulación de proyectos JICA.

El curso es impartido en dos fases, la primera parte fue de dos meses en Japón y la fase práctica en El Salvador, que es uno de los países de la región vulnerable ante eventos sísmicos.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Reserva un cupo: viajando conmigo misma


Un versículo que tengo presente es este: "Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre" (Salmo 121:8). Lo creo y lo recuerdo cada vez al salir, más cuando abordo una unidad de transporte público.

Y durante estas vacaciones no fue la excepción y esta vez no fue por abordar un bus, sino por cruzar las fronteras y salir a conocer un nuevo lugar: Roatán.
Fue un viaje entretenido, viajando por tierra hasta La Ceiba (saliendo por Anguiatú hacia Guatemala y de ahí al Florido en Honduras) y de ahí en avioneta a la isla.


Trayecto largo y no dejó de representar peligro o riesgos.
¿Si me dio miedo? Sí, lo tuve desde el principio, pero decidí superarlo y aventurarme a salir. Por supuesto que iba con un tour operador, no me atrevo a ir "mochileando".
Iban más personas claro, pero yo fui sola y no es la primera vez que viajo así.

Ya de regreso, una amiga preguntó cómo pude irme sola, cómo pude viajar yo sola. Y es que por seguridad, por costumbre, por el sistema masculino hegemónico, o por lo que sea, las mujeres no suelen viajar solas, o salen con su familia o con grupos de amigos y amigas o con su pareja.

Honestamente, soy de la idea de que esos momentos así se comparten con personas cercanas y especiales. Que se recuerdan mejor cuando alguien te acompaña.
Pero no siempre es así.
Con esta mi profesión difícilmente coinciden los días libres con las amistades (que casi todos comparten conmigo la misma profesión) o sus planes no coinciden con los míos.
De hecho, me resulta bastante difícil tan solo coincidir para tomar café o almorzar, ya no digamos ir a otro país! (Ya me han dejado plantada o me han dicho "ya no puedo porque bla bla bla" varias veces).

Así que me dije que si me quedo a esperar a que alguien tenga tiempo y quiera salir conmigo, nunca iré a ninguna parte.
Por eso tomé ánimos (gracias Alejandra Dimas porque siempre me apoyas), busqué la opción que mejor me saliera, hice mi maleta y agarré camino.

El viaje fue largo sí, pero valió la pena.
No tuve esas complicaciones de que hay que ponerse de acuerdo dónde comer, tuve una habitación para mí sola y gasté según mi presupuesto, sin presiones, como deben de ser unas vacaciones.

Agradecí a Dios por dejarme ver un hermoso atardecer. Compartí conversaciones y risas con un grupo de extraños quienes fueron mis compañeros de viaje.
Y recordé una frase de mi mami, cuando  nos exhortaba a estudiar y ser mujeres económicamente independientes como ella trató de ser: "comí y me puse lo que quise".


Sigo pensando que los buenos momentos se comparten con alguien más, siempre que se pueda.
Si no, sabré que es un tiempo para disfrutar conmigo misma y guardarlo entre mis mejores recuerdos.

Y después de eso ya no tuve pena de ir al cine sola ;)

P.D. El capitán América es chulo :-* <3 p="">

viernes, 22 de abril de 2016

A propósito del Día de la tierra, somos sucios

Una ceremonia Nahuat-Pipil se desarrollaba en el parque Cuscatlán, de San Salvador, en conmemoración del Día de la madre tierra. Mientras los "tatas", sacerdotes, abuelas o simplemente salvadoreños y salvadoreñas que tratan de conservar algunos de los conocimientos de los pueblos ancentrales realizaban la ceremonia (con bastante respeto), otros se dedicaban a captar imágenes con las cámaras de sus teléfonos celulares o a degustar de alguna paleta "de sombrillita" o ingerir agua en bolsa para mitigar el calor.



Los mensajes eran claros: no talar los árboles ni destruir las pocas zonas verdes que nos quedan, cuidar el agua, tomar políticas de preservación del recurso hídrico, evitar contaminación de ríos, promover cultivos orgánicos, cuidar la madre tierra.Luego, de forma simbólica, las decenas de personas presentes caminaron hacia el otro extremo del parque para presenciar la siembra de dos arbolitos.

Bonita actividad.


Lástima que solo es eso, una actividad.
La realidad es que los salvadoreños somos sucios. En el parque se puede ver tiradas en el suelo bolsas de agua, platos desechables que alguien usó y no llevó al basurero, botellas plásticas, botellas de vidrio, bolsas que alguna vez tuvieron golosinas. Las góndolas donde se reúne la basura estaban llenas y faltaba más por recoger.

Y además de sucios, los salvadoreños somos de doble moral. Queremos que las alcaldías cumplan a diario con la recolección de basura, que barran las calles; pero nosotros no dejamos de sacar basura, de tirarla a las calles.
Todavía nos cuesta llevarla en la mano hasta encontrar un basurero, es más fácil soltarla y que caiga donde sea.
Y la soltamos en los tragantes. Cuando llueve y las calles de la ciudad se inundan porque los drenajes están colapsados y obstruidos, comenzamos a quejarnos otra vez que no limpian.

Cortamos árboles para hacer construcciones (no solo grandes residenciales y centros comerciales, también para ampliar un cuarto dentro de la casa o hacer un garage) y luego nos quejamos del calor.
Y ya no digamos el problema del agua, además del problema de enfermedades transmisibles por vectores que bien pueden evitarse.

Nos queremos hacer "los de los panes" con nuestra responsabilidad. Se nos olvida que los malos tratos que le hacemos a nuestra casa nos van a pasar factura.

A ver cuándo aprendemos que la salud y limpieza no es solo recoger la basura, sino dejar de producir tanta.

jueves, 10 de marzo de 2016

La cuenta de los buses viejos

El tema del transporte público y sus deficiencias siempre resulta interesante, más cuando se analizan los datos de los registros y la administración de la flota de unidades.

Personalmente, me dejó alguna satisfacción el tema que hice sobre la edad promedio de los buses y microbuses en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), donde el 78.4% tiene 10 años o más de fabricación.

Tanto políticos y ciudadanos siempre hablan que el Gobierno saque los buses de más de 20 años de fabricación o los "buses chatarra". A respecto de ese tema, la Ley de Transporte Terrestres, Tránsito y Seguridad Vial ya establece que se permitirá la circulación de las unidades de transporte público de pasajeros hasta los 20 años de fabricación, es decir, de más de 20 se supone que no hay. Eso porque en SERTRACEN les bloquean al cumplir los 20 y no los dejan refrendar, ahí aplica una sustitución de las unidades.

Pero qué es lo que pasa entonces? por qué hay buses "viejos" circulando aún?
Bien, ahí hay un punto a considerar. Las unidades podrán no tener los 20 años, ni 19, ni 18, ni 17, ni 16, ni 15, pero parecen viejos porque no reciben el mantenimiento técnico adecuado.
Lo otro es que muchos empresarios importan unidades usadas y pocos introducen unidades nuevas.


Esos aspectos los abordé en el tema "El 78.4% de los  buses del AMSS supera los 10 años".

De los 3,801 buses y microbuses del servicio de transporte público que el Viceministerio de Transporte (VMT) tiene registrados que circulan en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), el 78.4 %, es decir, 2,980, tiene 10 o más años de fabricación; mientras que apenas 821, el restante 21.6 %, tienen fecha de fabricación de 2007 a 2016.

Datos proporcionados por la Oficina de Información y Respuesta (OIR) del VMT dicen que en el AMSS hay 2,037 buses y 1,764 microbuses con fechas de fabricación de 1995 hasta 2016. De esos, 1,878 son buses que cumplen 10 años o más y 1,102 microbuses.

Del año 2016 solo tienen registrados seis microbuses, según datos hasta el 26 de enero de 2016. Mientras que del año 2015 el VMT tiene registrados 29 autobuses y 75 microbuses. De 2014 tiene 61 buses y 116 microbuses; de 2013 solo 49 microbuses; del año 2012, un bus y 102 microbuses; de 2011 solo hay 98 microbuses; del año 2010, dos buses y 57 microbuses; y del año 2009 hay seis buses y 56 microbuses.


El artículo 34 de la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece que los vehículos dedicados al servicio del transporte público de pasajeros no deberán exceder los 20 años de fabricación. Hay registrados en el AMSS 234 buses y 75 microbuses de año de fabricación 1995, que cumplieron 20 años, y de 1996 hay 224 buses y 66 microbuses, que este año cumplen el tiempo para circular. A escala nacional hay registradas 792 unidades de año 1995, otras 808 de 1996 y 739 de año 1997.

Aqui les dejo el vínculo.



lunes, 29 de febrero de 2016

Solo hoy

Puedo mantener la serenidad, puedo guardar el secreto que mis ojos revelan todos los días; pero solo por hoy déjame hablar.
Solo hoy déjame ser débil, te prometo que mañana seré fuerte.
Solo por hoy permíteme exclamar al viento y a las estrellas el deseo de escuchar tu voz y ver tu sonrisa.
No te preocupes, no diré lo que ya sabes; pero solo hoy te pido que lo recuerdes.
Guardo la compostura, pero hoy quiero, no, necesito explotar y decir que extraño la conversaciones que quedaron pendientes de ser dichas, las miradas que se cruzan entre la multitud.
Disculpa, es solo hoy, no me reproches por mis palabras. Mañana volveré a ser la sombra, el lienzo que congeló una sonrisa eterna, el roble que el viento no ha derribado.
Solo hoy déjame ser débil, ven, abrázame con tus poemas y anima mis esperanzas con tus cuentos; dame alegría dejándome ver tus ojos y hazme soñar con tu corazón.
Solo por hoy quédate en mis pensamientos. Mañana el sueño se habrá desvanecido y te soltarás de mi mano.



lunes, 4 de enero de 2016

No maldigas a tu país

Desde hace mucho tiempo resuena en mi cabeza, en mi corazón, esta frase: no maldigas a tu país.
Debido a la violencia que azota a El Salvador, en las redes sociales leo que muchos amigos, ante la cifra de homicidios diarios, de los casos de intolerancia, de los robos, de los delincuentes que dejan libres, etc, terminan maldiciendo al país o diciendo que es una mierda.

Y aunque a mí también me indigna tanta violencia, no cabe en mi corazón hacer lo mismo.
¿A dónde vamos a parar si nosotros los que se supone que somos los "buenos" maldecimos a nuestro país?
Tal vez lo vean como una forma de descargar la indignación, pero no debe seguir siendo así.
La Palabra de Dios nos dice en Proverbios 18:21 "La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos".
Nuestras palabras tiene poder, aunque no lo crean.

Si maldices a tu país, no maldices solo a los pandilleros, a los delicuentes y a los políticos, nos maldices a todos. Si dicen que tu país es una mierda, están diciendo que todos los que somos país somos una mierda.

Si maldices a tu país, maldices al agricultor que con su trabajo y sudor cosecha los frijoles que tú te comes, maldices las manos del panadero que hace el pan que te desayunas, maldices a la vendedora de verduras que comes en tu almuerzo. Si maldices a tu país, maldices toda la cadena productiva que es impulsada por la gente.
Si maldices, llamas la desgracia y la muerte a tu tierra, a tu gente, a tu misma casa, a tu vida.

¿Que suena exagerado? Si maldices a tu país, maldices a todos los que estamos dentro.
Y se suponen que somos los "buenos", porque no somos delincuentes y nos creemos "cristianos" porque decimos que creemos en Dios.

"De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce? (Santiago 3:1-12)

En otra parte, el Señor Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Examínate tú cuáles palabras pronuncias más.

Si esto es duro, aún falta la parte más necesaria.
No maldigas, sino, bendice.
"bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian" (Lucas 6:28)
"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44)

Los versículos abundan y no voy a cansarlos citando todos.
Solo les pido amigos y amigas, ya no maldigas a tu país, ya no maldigas a tu gente. En lugar de eso, bendice, clama a Dios la misericordia y sé una personas de bendición, sé solidario, ten cortesía, no te pases el semáforo en rojo, no suenes la bocina cada vez que se detiene un vehículo, sé tolerante, haz la fila como todos y respeta el lugar de quienes llegaron antes, no te quedes con el cambio que no es tuyo, no hables mal de tu compañero o compañera de trabajo, sé buen vecino, recoge el excremento de tu perro cuando lo saques a pasear.
Solo haz las cosas pequeñas que son tan importantes para la convivencia pacífica. Y pide por las autoridades, que Dios las ilumine y podamos vivir quieta y reposadamente (sí, también está en la Biblia).
Si los humanos y el sistema es injusto, Dios no lo es, deja lugar a que él actúe.
"Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo" (Hebreos 10:30).

NO TE DESANIMES. EL SEÑOR TE BENDIGA